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Crónica de una guerrera, de 11 años, que enfrenta el cáncer


Quito, 15 de febrero de 2022


Leucemia fue el tipo cáncer que le diagnosticaron a Cindhy Pascal Pazuña, una niña de 11 años. Ella ha luchado contra esta enfermedad y los resultados han sido favorables. Su madre Rufina Pazuña la acompaña incondicionalmente.

El 4 de noviembre de 2021 se confirmó el diagnóstico. Su madre cuenta que la pequeña ingresó al Hospital Pediátrico Baca Ortiz (HBO), de Quito, casi en estado vegetal por la gravedad de su condición. Hoy, Cindhy camina, habla y está consciente de todo lo que pasa a su alrededor y aunque su mirada es triste es una guerrera. Así lo considera su madre quien todos los días pide a Dios fuerza para continuar.

Este martes 15 de febrero de 2022 se conmemora el Día Internacional del Cáncer Infantil. Es una fecha que invita a toda la población a sensibilizarse ante la importancia del diagnóstico precoz y tratamiento oportuno de esta enfermedad. Se estima que 400.000 niños, niñas y adolescentes de entre 0 y 19 años mueren a causa de esta patología cada año, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El cáncer infantil es una de las principales causas de mortalidad en el mundo y la probabilidad de sobrevivir a un cáncer diagnosticado a esa edad depende del país de residencia. “En países de ingresos altos, más del 80% de niños se curan y en países de ingresos medianos/bajos la tasa de curación es del 15% al 45%”.

El apoyo de familiares, amigos y la comunidad ha sido clave en el tratamiento oncológico que atraviesa Cindhy. Su madre es quien ha permanecido junto a ella. Actualmente, vive en un albergue cercano a esta casa de salud para seguir de cerca el estado de su niña.

“Los médicos y psicólogos nos han ayudado y orientado en este proceso. Son comprensivos y le han demostrado cariño a mi hija. La definen como una luchadora”, señala Rufina.

En Ecuador, la prevalencia o casos existentes del cáncer infantil representa al menos 16,1 casos por 100.000 habitantes. Y la incidencia o casos nuevos es de 1.027 niños, niñas y adolescentes (0 a 19 años) que padecen cáncer. Esto, según información publicada en Globocan, 2020.


Además, la tasa de mortalidad por edad de 0 a 19 años es de 6,2 por 100.000 habitantes; siendo la segunda más alta de América del Sur, luego de Perú.

El cáncer en niños no es prevenible, pero su detección oportuna es determinante. Ante ello, el MSP y sus establecimientos de salud a escala nacional han coordinado un trabajo conjunto para establecer objetivos a mediano y largo plazo, definir estrategias y acciones en promoción de la salud, diagnóstico precoz, tratamiento y seguimiento.

La quimioterapia de Cindhy ha funcionado de manera adecuada y el cáncer ha ido cediendo. Sin embargo, aún no está libre de él. El pasado 11 de febrero fue dada de alta y junto a su madre se trasladó a Shushufindi donde su padre y hermanos la recibieron con muchos abrazos. El 22 de este mes deberá retornar al HBO para seguir con su tratamiento y someterse a exámenes y análisis médicos.

Yarennys Herrera, líder del servicio de Oncohematología del HBO, explica que el apoyo del equipo multidisciplinario junto a los servicios de trabajo social y psicología contribuyen no solo al tratamiento de cáncer, sino al entorno familiar. Estos factores contribuyen al éxito del procedimiento.

El paciente no siempre está hospitalizado. Tiene periodos de tratamiento ambulatorio por consulta externa. En este espacio, el trabajo es articulado con los centros de salud de cada territorio; están cercanos al domicilio del niño o niña.

El HBO recibe niños, niñas y adolescentes de todas las provincias del país. Ante ello, el MSP facilita a los padres, madres y familiares los medios para permanecer junto al paciente durante todo el proceso. Para eso, a través del servicio de trabajo social, se gestiona transporte, albergue y alimentación.

Por su parte, Sonia Cruz, trabajadora social del servicio de Oncohematología del HBO, explica la importancia de identificar un diagnóstico socio económico familiar para determinar las necesidades del paciente y sus familias. “Aplicamos con los familiares y el niño la técnica de la escucha. Ponemos toda la atención y cuidado, pues atraviesan una situación difícil que muchos no comprenden o asimilan”.

La especialista indica que el trabajo con los padres es vital para bajar el nivel de estrés, ansiedad y preocupación al enfrentar esta realidad. “Es importante que los padres trasmitan tranquilidad a sus niños, la cual es percibida con facilidad. Esto permitirá una recuperación más llevadera”, expresó.

Ambas especialistas coinciden en que el impacto del cáncer es distinto en niños y adolescentes. Los niños no tienen una claridad de lo que está sucediendo. Mientras que los adolescentes tienen conciencia de lo que significa el cáncer, por lo que la aceptación es más compleja. “Los adolescentes leen, investigan e incluso se cuestionan sobre la muerte. Son renuentes a los síntomas y a la parte estética que se ve afectada”.

Hasta hace 30 años, la leucemia aguda hasta era considerada inevitablemente fatal, según la OMS. En la actualidad, siendo el tipo de cáncer más frecuente en la infancia, tiene una sobrevida a 5 años superior al 70%. Significa que la mayoría de los pacientes pueden curarse definitivamente.

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