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Ecuador suma cinco nuevas especies de roedores de bosques montanos a su lista de pequeños mamíferos

Quito, 20 de abril de 2022


Tras once años de estudio y luego de varias expediciones realizadas a diversos rincones maravillosos de los Andes de Ecuador, entre ellos el Bosque de Polylepis, Parque Nacional Sangay, Reserva Drácula, Cordillera de Kutukú, Reserva Geobotánica Pululahua y otros, un grupo de investigadores del Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO), Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Fundación Charles Darwin, Museum Koenig, Museo de Historia Natural de Londres e Instituto de Diversidad y Evolución Austral (IDEAus-CONICET), describen cinco nuevas especies de ratones de bosques nublados, que habitan entre los 1200m hasta los 4050 m de altitud, dos de las cuales llevan sus nombres en honor a Richard Carapaz y Neisi Dajomes, destacados deportistas ecuatorianos.

El grupo de expertos conformado por Jorge Brito, Nicolás Tinoco, Miguel Pinto, Rubí García, Claudia Koch, Vincent Fernandez, Santiago Burneo y Ulyses Pardiñas (asociado a INABIO), realizó un trabajo genético amplio con secuencias de ADN, análisis morfométricos, reconstrucciones en tres dimensiones con escaneos en alta calidad, con lo cual llegaron a la identificación de nuevas especies de roedores que no habían sido descritas antes, demostrando que lo que actualmente se trata como Chilomys instans en Ecuador, comprende cinco nuevas especies.

Con base en esta nueva evidencia notable, los investigadores modificaron el diagnóstico genérico en detalle y agregaron varios rasgos craneodentales clave, como la procumbencia de los incisivos y la microdoncia. Estos resultados indican que Chilomys probablemente tiene una diversidad adicional escondida en gran parte de los territorios de Colombia y Perú, invitando a una necesaria revisión de todo el género.

Estos pequeños ratones, cuyo nombre común es “ratón de bosque nublado”, son difíciles de capturar, razón por la cual el extenso muestreo de campo tomó varios años. El hecho de tener pocas colecciones disponibles en los museos ecuatorianos, enrumbó a los especialistas a realizar trabajos de investigación y recolección en numerosas zonas en los bosques de los Andes, estas especies hasta ahora no ha sido registradas en páramos.

Jorge Brito, investigador de INABIO, resalta que la primera vez que capturó un ejemplar de Chilomys fue en el bosque de Polylepis, provincia del Carchi en el 2011, cuando realizaba su tesis de pregrado, desde allí nació la idea de profundizar esta investigación. Con el pasar del tiempo se sumaron varios expertos nacionales e internacionales a estudiar este grupo de roedores que hasta ese entonces poca gente le había dado importancia.

Los coautores seleccionaron los nombres para las nuevas especies rindiendo homenaje a varios personajes, así: Chilomys carapazi en honor de Richard Carapaz, ciclista profesional ecuatoriano, considerando que esta especie habita en la provincia de El Carchi. Chilomys georgeledecii, fue nombrada en honor al conservacionista George Ledeci, como reconocimiento a su esfuerzo realizado para la conservación y apoyo para mantener los bosques en los Andes de Ecuador. Chilomys neisi fue dedicada a Neisi Dajomes, campeona olímpica, esta especie habita entre la provincia de El Oro y Zamora Chinchipe. Chilomys weksleri lleva su nombre en honor al especialista en roedores Marcelo Weksler; y, Chilomys percequilloi en honor a Alexandre Percequillo, quienes han trabajado arduamente para fortalecer el conocimiento de mamíferos en el neotrópico.

Los expertos concluyen su investigación resaltando que esta nueva diversidad revelada puede atribuirse a la especiación alopátrica (especiación por aislamiento geográfico) asociada al efecto de los ciclos glaciares-interglaciares del Cuaternario sobre los cinturones de vegetación. Chilomys emerge como un roedor andino morfológicamente distintivo que exhibe especializaciones únicas relacionadas con la procumbencia de los incisivos (proyectados hacia delante) y probablemente asociadas a una estrategia de alimentación de invertebrados. La investigación se publicó en la prestigiosa revista PeerJ: https://doi.org/10.7717/peerj.13211

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