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MSP brinda atención oportuna a pacientes con lepra

Quito, 03 de febrero de 2022


La lepra es una enfermedad infecciosa crónica causada por la bacteria leprae que afecta principalmente a la piel, los nervios periféricos, la mucosa de las vías respiratorias altas y los ojos. En Ecuador, durante el año 2021, 53 casos de lepra permanecieron en tratamiento a pesar de la pandemia por la COVID-19.

El Ministerio de Salud Pública (MSP) brinda tratamiento oportuno a los casos de lepra en el país. De la cifra mencionada, 12 son mujeres y 41 son hombres. Si se habla de edades: dos son menores de 15 años y los 51 restantes personas mayores de 15.

El equipo médico de la cartera del ramo ha tratado de solventar las complicaciones propias de la pandemia para brindar atención a las personas con lepra. “Hemos unido esfuerzos por generar retroalimentación y campañas para informar a la ciudadanía que la lepra aún existe. Su tratamiento es gratuito y existe cura”, confirma Lorena Vaca, dermatóloga del Hospital General Docente de Calderón, de Quito.

La lepra es una enfermedad curable y si se trata en las primeras fases se puede evitar secuelas, como deformidades, mutilaciones, discapacidad e incluso ceguera. El paciente puede presentar síntomas iniciales, entre ellos, manchas claras u oscuras, nódulos o lesiones en la piel, pérdida de sensibilidad en la zona afectada, debilidad muscular y sensación de hormigueo en manos y pies.

Paola Guevara, médica especialista en dermatología del Hospital Pablo Arturo Suárez, en la capital, señala que a escala mundial se ha visto una reducción del 37% de los casos de lepra.

Esto no significa que la enfermedad haya desaparecido sino por la disminución de la captación de pacientes con esa condición y la negación de las personas en acudir a un especialista ante señales de lesiones.

En algunos casos, los síntomas pueden aparecer a los nueve meses después de haber adquirido la infección y en otros casos pueden tardar hasta 20 años. La lepra no es altamente infecciosa y se transmite a través del contacto cercano y frecuente con personas infectadas no tratadas.

En el contexto de la pandemia, Verónica Solís, médica dermatóloga del Hospital de Especialidades Portoviejo, confirma que con el brote de la COVID-19, los pacientes con lepra mostraban mayor peligro de contagio y las personas que presentaban las dos condiciones: COVID-19 y lepra tenían mayor riesgo en su salud. “Sin embargo, la vacunación benefició a estos pacientes pues asistieron a los puntos de inmunización o a su vez brigadas médicas acudían a sus domicilios”.

Ante ello, la dermatóloga Lorena Vaca asegura que los pacientes que han terminado su tratamiento contra la lepra y tras la aplicación de las dosis de vacuna contra la COVID-19 pueden presentar reacciones inflamatorias que deben ser tratadas a tiempo; más no se evidencia una reactivación de la misma enfermedad.

Las especialistas coinciden en que los pacientes con lepra han mostrado temor de continuar con el tratamiento justamente por la pandemia, el confinamiento y el miedo a contagiarse. Deciden no asistir a las unidades de salud lo que genera una falta de adherencia con el procedimiento para su cura.

Recordemos que el diagnóstico de esta enfermedad, cuyo Día Mundial se conmemora el último domingo de enero, se basa en una valoración médica, examen clínico y apoyo a pruebas específicas de laboratorio. Es tratada con multimedicamentos que eliminan al agente patógeno y detienen la transmisión.

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