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Vacunas contra la influenza se aplican en todo el país

Quito, 4 de febrero de 2022




La campaña nacional de vacunación contra la influenza se desarrolla de forma simultánea al proceso de inmunización contra la COVID-19, en Ecuador. Las dosis están disponibles en todos los centros de salud.


Esta campaña liderada por el Ministerio de Salud Pública (MSP) está dirigida a niños de 6 a 11 meses, de 1 a 4 años, mayores de 60 años, embarazadas, mujeres en puerperio (post parto), personal de salud de la Red Pública Integral de Salud (RPIS) y de la Red Complementaria (RPC), cuidadores en centros de atención a adultos y niños, personas con discapacidad, población de 5 a 64 años con enfermedades crónicas e inmunosupresión y Personas Privadas de Libertad (PPL).


En el país se estima aplicar 5.833.854 dosis de la vacuna contra la influenza. Para la campaña, el Gobierno Nacional, a través de esta cartera de Estado, adquirió 6.064.800 vacunas para adultos y niños. Además, cuenta con el personal capacitado para aplicar las dosis en 1.900 centros de salud y brigadas móviles.


La Estrategia Nacional de Inmunizaciones (ENI) estableció lineamientos técnicos basados en evidencia científica reciente. Se prevé la coordinación con instituciones públicas y privadas con el objetivo de contar con un censo de la población asignada a cada centro de salud, establecimientos de cuidado infantil, casas asistenciales del adulto mayor, Centros de Desarrollo Infantil, modalidad Creciendo con Nuestros Hijos (CNH) y establecimientos educación inicial de cada localidad.


La campaña nacional contra la influenza busca disminuir la incidencia de infecciones respiratorias y evitar complicaciones o muertes por esta enfermedad en grupos vulnerables. La infección en menores de 59 meses, adultos mayores y personas en situación de riesgo (enfermedades graves subyacentes o patologías crónicas) puede ser peligrosa y provocar neumonía grave. Lo mismo ocurre con embarazadas y personas con inmunodepresión.


La vacuna contra la influenza puede ser administrada el mismo día que se aplique la dosis contra la COVID-19. Una puede colocarse en el brazo derecho y la otra, en el izquierdo.


El personal sanitario está en mayor riesgo de contagio y puede generar transmisión del virus a otros. El tiempo de incubación es de dos días promedio. La hospitalización y fallecimiento por esta causa es más frecuente en los grupos de riesgo.


La influenza es una infección viral que afecta a algunos órganos del aparato respiratorio, entre ellas, nariz, garganta y bronquios. Ocasionalmente afecta a los pulmones. Su transmisión se realiza por medio de gotículas (pequeñas partículas que se expulsan en tos o estornudos) o por las manos infectadas, por lo que puede propagarse y producir epidemias estacionales. Los síntomas más frecuentes son dolor del cuerpo, cabeza, tos seca, dolor de faringe, rinitis, fiebre (alta) y malestar general. Duran una semana.


La pandemia no ha terminado. A esto se suma el número de personas que se han negado a vacunarse y la falta de medidas de bioseguridad, por lo que además estamos en riesgo frente a la presencia de la nueva variante Ómicron.


En este sentido, las autoridades nacionales recuerdan que la mejor manera de estar protegidos es acudir a vacunarnos. Esto combinado con el lavado de manos con agua y jabón, el uso correcto de la mascarilla en toda reunión o lugar. Además, es importante el distanciamiento físico, mínimo de dos metros, especialmente, con aquellos que no están dentro de su núcleo familiar.




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